Los jóvenes hoy día vivimos
en una mentira. Nos manejan como si fuéramos robots, nos movemos de forma
automática.
Acatamos órdenes emitidas en forma invisible por temor
a sufrir, por temor a perder lo que creemos que es bueno para nosotros, lo que
creemos que nos hace bien.
Sin darnos cuenta vivimos en
una oscuridad, en un mundo que nos lleva a la soledad, al individualismo, al
sufrimiento. Estamos encadenados a una mentira que nos están obligando a creer
de forma inconsciente.
Que creen que somos
estúpidos? Que no tenemos sentimientos? Que no nos damos cuenta?
Pues están muy equivocados,
porque si sentimos, si nos damos cuenta, no somos estúpidos. Pero por temor nos
quedamos cayados, cerramos los ojos y hacemos de cuenta que todo está bien. Que
la realidad que nos presentan ahora es la correcta, que es la mejor para
nosotros.
No todos se quedan cayados,
pero los que hablan son reprimidos.
Hay que unirnos ¿por qué digo esto?; yo una chica de tan solo
19 años. Pues verán, lo digo porque sé que si nos unimos somos la mayoría.
Somos una gran masa de PERSONAS
y recalco la palabra personas porque eso somos; no somos individuos, no somos
robotitos o soldados como ellos creen. Somos una gran masa de personas
manejadas por una pequeña masa de personas, por una minoría. Y esa minoría
tiene poder sobre todos nosotros. De manera imperceptible nos están guiando, como si fuéramos ganado,
hacia donde ellos quieren. Y los más triste es que lo están logrando.
¿Con que lo logran?
Bueno yo no soy un genio que
sabe todo, pero a simple vista en la vida cotidiana se puede detectar
fácilmente como por ejemplo en los colegios donde se está reduciendo la
educación, la disciplina; en la calle donde cada vez hay más gente carenciada,
más gente ignorante. Se están cambiando los valores éticos por otros que nos
hacen ver como correctos mientras que en realidad no lo son. La moralidad, el
pudor, la vergüenza…. ¿Donde están?
Hoy día en la tele es re
común ver chicas u hombres desnudos o
con poca vestimenta. Con el manejo de los medios donde el estado decide que
podemos o no podemos ver. Es normal perder un amigo a cambio de un beneficio
mío, es normal manejar a lo loco sin importarnos si hay alguien cruzando la
calle, es normal no cederle el asiento a un anciano, mujer embarazada o persona
con alguna discapacidad.
Todo lo que nombre y muchas
cosas más es lo que se nos presenta como lo natural, normal o como lo quieran
llamar. Como si eso fuera bueno para nosotros. Pero la realidad muestra que a
larga todo eso es malo, es como una enfermedad, como un cáncer. Donde de a
poquito va tomando cada parte de nuestro cuerpo, de nuestra conciencia, de
nuestro ser. Donde de apoco vamos perdiendo la conciencia, la dignidad. De manera
imperceptible nos humillamos día a día.
Lo que quiero decir es que es
necesario que nos unamos, que nos hagamos fuertes, que no caigamos en sus
garras. Necesitamos enfrentarnos, luchar por nuestra dignidad, por nuestros
valores, por las generaciones futuras y principalmente para no perder nuestra
LIBERTAD.
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