Sola en mi habitación, siento algo dentro que me lastima. Como si me faltase algo. No lo puedo describir por momentos lo olvido y siento que todo está bien, pero luego viene ese sentimiento, esa falta…
Y me lastima, me quema por dentro. Quiero salir de allí, pero no puedo. No, no puedo.
Un rayo de luz resplandece en la oscura habitación, levanto la mirada y veo como las pequeñas gotas de agua caen a través de mi ventana, cada vez más fuerte.
Tengo miedo, esa sensación de falta de algo crece. Y sigue creciendo cada vez más rápido, lastimándome cada vez más.
Lagrimas caen de mis ojos. Quiero gritar, pero no puedo, no sale sonido alguno de mis labios.
Me pongo de pie, corro hasta la puerta de la habitación y la abro de golpe. No me encuentro con el pasillo habitual, no. Sino que veo todo un campo, con un fondo gris y la lluvia cayendo sin cesar.
Porque? que es este sentimiento que tanto daño me hace?, me pregunto.
Cierro la puerta y me escondo devuelta en la oscura habitación, es fría pero me acoge. La tormenta sigue, lose porque escucho el sonido de la lluvia caer. Con los ojos cerrados me abrazo a mis piernas, rogando porque cese la tormenta.
Tiempo después el dolor de mi pecho se calma, dejo de escuchar la lluvia caer. Para luego escuchar su voz…
Mi cuerpo se relaja, como si le perteneciera a esa voz, como si esa voz fuera dueña de todo mí ser.
Esa paz, esa tranquilidad que hace tiempo buscaba y no encontraba, estaba fluyendo por todo mi cuerpo.
Levanto mi mirada, abro los ojos y me encuentro con su dulce sonrisa.
Despacio se va acercando a mí, sin quitar esa sonrisa. Llega a mi lado, se pone de cuclillas.
Con una mano me acaricia la mejilla, ese roce me hizo estremecer no de miedo sino de felicidad, alegría, tranquilidad….de todo lo que me faltaba
Sin detenerme a pensar lo abrazo y comienzo a sollozar. El me levanta el mentón, seca mis lágrimas con su pulgar y me dice:
- No llores, ya te encontré. Ahora estas a salvo, Juntos iremos a un lugar nuevo, Solo tú y yo
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